El Gobierno de Javier Milei busca posicionar a la Argentina en el mercado global de centros de datos, una infraestructura clave para el crecimiento de la inteligencia artificial. La estrategia combina incentivos fiscales, disponibilidad energética y gestiones con inversores internacionales para captar proyectos de gran escala.

En las últimas semanas, el Presidente mantuvo contactos con directivos de DayOne, empresa especializada en centros de datos de alta capacidad, mientras que el canciller Pablo Quirno visitó instalaciones de la compañía en Malasia. Desde el Gobierno destacan la energía, las fuentes renovables, la conectividad y la disponibilidad de terrenos como ventajas para atraer inversiones.

Incentivos para grandes inversiones

Uno de los instrumentos centrales es el denominado Súper RIGI, una propuesta que busca establecer beneficios para proyectos de gran escala en sectores como la tecnología y la infraestructura digital. La iniciativa contempla inversiones mínimas de US$1.000 millones por proyecto, una reducción de la alícuota de Ganancias al 15 % y beneficios arancelarios y cambiarios, además de estabilidad fiscal por 30 años.

Sin embargo, los incentivos por sí solos no garantizan la llegada de capitales. Para concretar un centro de datos se necesitan contratos de suministro eléctrico, financiamiento, operadores tecnológicos y clientes que justifiquen la inversión.

La energía, una ventaja estratégica

El sector energético aparece como uno de los principales activos del país. Durante Argentina Week, Marcelo Mindlin sostuvo que Pampa Energía dispone de unos 800 MW de capacidad de generación para abastecer un eventual centro de datos en Vaca Muerta. La empresa también cuenta con terrenos para un desarrollo de gran escala.

La propuesta consiste en generar electricidad a partir de los recursos energéticos disponibles y utilizarla para alimentar infraestructura de procesamiento digital. No obstante, la capacidad anunciada todavía debe traducirse en acuerdos comerciales y proyectos de construcción.

En paralelo, la normativa nacional establece condiciones para incorporar grandes consumidores al sistema eléctrico, con exigencias de respaldo energético destinadas a evitar que la nueva demanda comprometa el suministro de otros usuarios.

Una industria con potencial, pero con desafíos

Argentina ya cuenta con centros de datos operativos, aunque la infraestructura necesaria para atender las nuevas demandas de inteligencia artificial requiere una escala de inversión y capacidad eléctrica considerablemente mayor.

El antecedente más ambicioso es Stargate Argentina, anunciado en octubre de 2025 por OpenAI y Sur Energy mediante una carta de intención para explorar un proyecto de hasta 500 MW, con una inversión potencial de hasta US$25.000 millones. Según la información publicada por Forbes, el desarrollo todavía necesitaba avanzar en contratos definitivos y cerrar su estructura de financiamiento.

La instalación de estos complejos también plantea desafíos vinculados al consumo eléctrico, la refrigeración, el uso de agua y la formación de trabajadores especializados. El impacto económico dependerá, además, de cuánto puedan participar las empresas proveedoras locales y de la generación de empleo permanente.

Del anuncio a los proyectos concretos

Los contactos con DayOne, la propuesta energética de Pampa y los incentivos fiscales muestran que el Gobierno busca incorporar a la Argentina al negocio global de la infraestructura para inteligencia artificial.