Después de un período de menor exposición pública, Leda Bergonzi reapareció en una entrevista con Pamela David para el programa de streaming #EnSubida, emitido por Blender, y volvió a referirse a las experiencias que, según sostiene, ocurren durante sus encuentros religiosos.
La referente del grupo Soplo de Dios Viviente aseguró que algunas personas que llegan con distintas enfermedades o discapacidades experimentan recuperaciones durante las reuniones.
«“Llegan con parálisis y se van sin parálisis. Llegan en sillas de ruedas y se van empujando la silla”, afirmó Bergonzi.»
También aseguró haber visto casos de personas que no podían hablar y que posteriormente comenzaban a hacerlo. Sus declaraciones volvieron a generar cuestionamientos públicos, principalmente por la ausencia de estudios o historias clínicas que permitan verificar médicamente esas recuperaciones.
La falta de evidencia médica, nuevamente en discusión
Las afirmaciones de Bergonzi reabrieron una discusión que acompaña a su actividad desde que comenzó a ganar notoriedad en Rosario: qué evidencia existe detrás de las supuestas curaciones que atribuye a sus encuentros de fe.
Tras la difusión de la entrevista, los cuestionamientos se concentraron en la necesidad de contar con documentación médica que permita establecer cuál era el estado de salud de las personas antes y después de participar de las reuniones.
La discusión también alcanza a las expectativas que pueden generar este tipo de afirmaciones entre personas que atraviesan enfermedades graves o situaciones de discapacidad y sus familias.
El antecedente del conflicto con la Iglesia
La nueva polémica se suma al enfrentamiento que Bergonzi mantiene desde 2024 con el Arzobispado de Rosario.
En septiembre de ese año, el arzobispo Eduardo Eliseo Martín resolvió suspender las actividades pastorales que Bergonzi y su grupo realizaran en nombre de la Iglesia Católica.
La decisión estuvo vinculada, entre otros aspectos, con la práctica de la imposición de manos y con la evaluación que la Iglesia había realizado sobre las actividades del grupo. El Arzobispado aclaró, sin embargo, que Bergonzi y los integrantes de Soplo de Dios Viviente podían continuar recibiendo acompañamiento espiritual a título personal.
La ruptura institucional no significó el final de sus encuentros. Bergonzi continuó reuniéndose con sus seguidores de manera independiente y trasladó parte de su actividad hacia presentaciones musicales y encuentros en distintos puntos del país.
De los encuentros multitudinarios a una nueva etapa
Entre 2023 y 2024, Bergonzi protagonizó uno de los fenómenos religiosos de mayor convocatoria en Rosario. Sus encuentros llegaron a reunir a miles de personas y fueron trasladados por distintos espacios de la ciudad, desde la Catedral y la ex Rural hasta el Salón Metropolitano y posteriormente el camping del Sindicato de Recolectores.
La repercusión también trascendió las fronteras argentinas y fue abordada por medios internacionales como The Washington Post.
Con el paso del tiempo, la exposición pública disminuyó. Bergonzi mantuvo sus encuentros con una frecuencia menor y comenzó a darle mayor espacio a su actividad musical. En 2025 presentó su primer álbum, “Volver a casa”, mientras continuaba difundiendo sus actividades a través de las redes sociales.
Una figura que sigue generando debate
La reaparición pública de Bergonzi vuelve a colocarla en el centro de una discusión que combina religión, salud, fe y exposición pública.
Sus seguidores continúan atribuyéndole capacidad de sanación, mientras que sus críticos reclaman evidencia científica que permita comprobar esas afirmaciones. En paralelo, su distanciamiento de la Iglesia Católica modificó el marco institucional en el que inicialmente desarrollaba sus encuentros.
La nueva entrevista vuelve a poner sobre la mesa esa tensión: entre el fenómeno de fe que reúne a sus seguidores y los cuestionamientos que persisten alrededor de las supuestas recuperaciones físicas que Bergonzi asegura presenciar.
