La campaña de maíz temprano 2026/27 comenzó con un ritmo de implantación récord para, al menos, las últimas cinco campañas. El mayor avance se registra en el centro-sur de Santa Fe, donde ya se sembró alrededor del 30% del área prevista, según el relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En algunas localidades, el avance es todavía mayor. Carlos Pellegrini ya alcanzó el 50% de la superficie destinada al cultivo, mientras que también se observa un fuerte movimiento de maquinaria en Gálvez, López, Cañada Rosquín y El Trébol.
El ritmo es tal que, si las condiciones se mantienen, los técnicos estiman que en aproximadamente diez días podría quedar prácticamente terminada la implantación en buena parte de esta región.
EL SUR DE SANTA FE AVANZA CON MÁS CAUTELA
El escenario cambia hacia el sur provincial. Allí, los productores optan por demorar el inicio de las tareas para reducir el riesgo asociado a las heladas tardías y a las temperaturas del suelo.
En Bigand, la siembra comenzó esta semana, mientras que en San Gregorio algunos establecimientos de mayor escala ya iniciaron las labores. Para buena parte de los productores de esa zona, la ventana de siembra se concentraría entre el 15 y el 20 de septiembre.
Las diferencias no responden únicamente al clima. La disponibilidad de maquinaria y la logística de cada establecimiento también condicionan el momento de implantación, especialmente en campos de grandes superficies.
Pero detrás de estas decisiones aparece una cuestión productiva central: cuándo asumir el riesgo.
Adelantar la siembra permite buscar mejores condiciones hídricas durante el ciclo y evitar que el período crítico del cultivo coincida con momentos de mayor déficit. Al mismo tiempo, sembrar demasiado temprano puede generar problemas de emergencia si las temperaturas del suelo no son suficientes.
ENERO VUELVE A SER EL MES QUE MÁS PREOCUPA
La experiencia de la campaña anterior pesa sobre las decisiones de los productores. Durante 2025, la disponibilidad de agua comenzó a complicarse en la última semana de diciembre, y una parte importante de los lotes de maíz temprano logró evitar el período más crítico de falta de humedad durante enero.
En numerosos casos, ese adelantamiento terminó asociado a muy buenos rendimientos.
Por eso, enero vuelve a aparecer como uno de los principales puntos de atención para la campaña 2026/27. Incluso en un escenario climático asociado a El Niño, persiste la preocupación por la posibilidad de períodos con déficit hídrico y temperaturas elevadas.
BUENOS AIRES Y CÓRDOBA TAMBIÉN MUESTRAN DIFERENCIAS
La heterogeneidad en las fechas de siembra también se observa fuera de Santa Fe.
En el norte bonaerense, particularmente en Pergamino, ya comenzaron a verse sembradoras trabajando y se espera que las labores se generalicen durante los próximos días. En Junín, en cambio, la mayor parte de los productores prevé comenzar alrededor del 20 de septiembre.
Los técnicos de esa región advierten que las temperaturas del suelo todavía son ajustadas y buscan evitar una emergencia desuniforme ante la posibilidad de un nuevo descenso térmico.
En el sudeste de Córdoba, Corral de Bustos proyecta iniciar la siembra a mediados de septiembre, mientras que en Marcos Juárez algunos productores ya comenzaron, aunque con una disponibilidad de humedad superficial que aparece como un factor de preocupación.
LA SEMILLA NO ES EL PRINCIPAL CUELLO DE BOTELLA, PERO HAY DEMORAS
El adelantamiento de la campaña también puso el foco sobre la disponibilidad de semillas. Si bien surgieron versiones sobre posibles retrasos, los técnicos consultados por la BCR señalaron que la mayor parte de los materiales fue entregada en tiempo y forma.
De todos modos, se registraron situaciones puntuales.
En Bigand hubo algunas demoras y problemas de calibre en determinados híbridos. En Pergamino y Colón todavía quedan pedidos pendientes, principalmente de los materiales con mayor demanda.
En Marcos Juárez, en tanto, los técnicos señalaron que las entregas vienen registrando mayores demoras que en campañas anteriores.
LA HUMEDAD EMPIEZA A MARCAR LA AGENDA
Mientras la implantación avanza a gran velocidad, la disponibilidad de agua comienza a convertirse en uno de los principales factores de seguimiento.
El caso de Carlos Pellegrini es significativo: con la mitad del área ya sembrada, la ausencia de nuevas precipitaciones empieza a limitar las reservas de humedad disponibles. Según los técnicos, los lotes con menor rotación no cuentan con suficiente agua almacenada para sostener el mismo ritmo de avance.
Las últimas lluvias aportaron milímetros importantes para sostener las labores, aunque en algunos sectores estuvieron acompañadas por granizo.
El interrogante está puesto ahora en las próximas precipitaciones. El relevamiento de la BCR no identifica lluvias significativas en el horizonte inmediato y advierte que, pese al escenario asociado a El Niño, el fenómeno todavía no se tradujo en un incremento significativo de las precipitaciones sobre la región pampeana.
Para los productores, esos últimos milímetros resultaron particularmente valiosos para mantener la ventana de siembra.
EL GRANIZO TAMBIÉN GOLPEÓ AL TRIGO
El clima dejó además daños en lotes de trigo por un episodio de granizo registrado el 24 de agosto, un fenómeno poco habitual para esta época del año.
Según la explicación aportada por el especialista Elorriaga, las temperaturas superiores a las normales generaron un importante contraste térmico que posteriormente se combinó con el ingreso de aire frío.
Uno de los sectores más afectados se encuentra entre Marcos Juárez y Leones, hacia el norte. Allí, aproximadamente la mitad del trigo se encontraba en encañazón al momento del evento.
Los daños todavía están en evaluación, aunque en los lotes más afectados las estimaciones podrían alcanzar entre el 30% y el 35%.
Los especialistas deberán determinar ahora cuánto pueden compensar los macollos secundarios la pérdida de la planta principal. En los casos donde exista recuperación, se espera que sea solamente parcial.
Otra zona afectada se ubica entre Classon y Colonia Médici, donde las primeras estimaciones ubican los daños entre el 10% y el 30%.
El principal impacto se observa en la defoliación del canopeo, aunque también se registraron daños sobre el ápice principal.
La campaña agrícola comienza así con una señal positiva en términos de ritmo de implantación, pero con un factor que puede convertirse rápidamente en determinante: la disponibilidad de humedad para sostener el maíz una vez que las sembradoras terminen de avanzar.
