El mercado de las criptomonedas atraviesa una semana decisiva. La atención de los inversores está puesta en los bancos centrales de Estados Unidos y Japón, luego de que el Banco Central Europeo elevara su tasa de depósitos al 2,50%. Si la Reserva Federal y el Banco de Japón avanzan también hacia una política monetaria más restrictiva, sería la primera vez desde 2006 que tres grandes autoridades monetarias endurecen sus condiciones financieras en un período similar.
La Reserva Federal definirá su decisión este miércoles, mientras que el Banco de Japón lo hará el viernes. Al momento del análisis, los mercados de futuros asignaban cerca de un 90% de probabilidad a una suba de tasas por parte de la Fed.
El escenario es particularmente relevante para Bitcoin, un activo que suele reaccionar con mayor intensidad ante cambios en las condiciones de liquidez global.
EL ANTECEDENTE QUE MIRA EL MERCADO
La referencia inmediata es mayo de 2006, cuando tres grandes bancos centrales endurecieron sus políticas monetarias en un contexto similar.
Durante el mes siguiente, los mercados registraron fuertes retrocesos: el S&P 500 cayó 7,7%, el Euro Stoxx perdió 13,3%, el TOPIX japonés retrocedió 16,5% y los mercados emergentes sufrieron bajas superiores al 20%.
El mecanismo fue el encarecimiento del financiamiento. Cuando el dinero deja de ser barato, los inversores tienden a reducir posiciones de mayor riesgo y las operaciones apalancadas suelen ser de las primeras en desarmarse.
Sin embargo, el antecedente de 2006 también muestra que una corrección de corto plazo no necesariamente anticipa una crisis. Después de aquella caída, el S&P 500 terminó ese año con una suba cercana al 16%. El colapso financiero llegaría recién dos años después, con la crisis de las hipotecas subprime.
BITCOIN YA VIENE DE UNA FUERTE CAÍDA
Bitcoin llega a esta instancia después de una corrección significativa. Al momento del análisis se ubicaba alrededor de los US$77.662 y acumulaba una caída cercana al 33% en el último año.
El comportamiento reciente presenta, sin embargo, algunas diferencias respecto de otros episodios de tensión financiera.
En agosto de 2024, una suba de tasas del Banco de Japón generó movimientos importantes en el yen y una caída del TOPIX del 12% en una sola jornada. Bitcoin llegó a retroceder hasta un 20%.
Ahora, pese a la apreciación del yen durante septiembre, Bitcoin consiguió mantenerse por encima de los US$79.000 durante parte del período analizado, lo que podría indicar que una parte del escenario negativo ya está incorporada en las cotizaciones.
LOS ETF PUEDEN FUNCIONAR COMO AMORTIGUADOR
Otro elemento que diferencia al mercado actual es el peso de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos.
Durante agosto, estos instrumentos registraron ingresos por aproximadamente US$3.520 millones, aunque todavía acumulan salidas por unos US$5.300 millones durante los siete meses anteriores.
Para el mercado, los ETF representan una fuente de demanda institucional que podría amortiguar parte de la presión generada por un endurecimiento de las condiciones financieras.
Por eso, los flujos hacia estos instrumentos durante las decisiones de los bancos centrales serán una de las variables que podrían definir la magnitud de cualquier movimiento de Bitcoin.
LA REGULACIÓN DE ESTADOS UNIDOS SUMA INCERTIDUMBRE
A la política monetaria se agrega otro factor: la regulación del mercado cripto en Estados Unidos.
El Senado analiza la denominada Clarity Act, un proyecto destinado a establecer un marco regulatorio para los activos digitales. Las expectativas sobre su aprobación durante 2026, sin embargo, se deterioraron.
Según el análisis citado por Ecos365, Galaxy redujo al 10% la probabilidad de que la iniciativa sea aprobada este año, frente al 75% que estimaba en mayo.
Un marco regulatorio más claro podría facilitar la llegada de capital institucional al sector. La falta de avances, en cambio, puede mantener cautelosos a inversores que esperan reglas más definidas.
CUATRO VARIABLES PARA SEGUIR
En los próximos días, el mercado estará pendiente de cuatro factores principales: la decisión de la Reserva Federal, el movimiento del Banco de Japón, los flujos hacia los ETF de Bitcoin y el tratamiento de la Clarity Act en el Senado estadounidense.
El mensaje que acompañe las decisiones de tasas será tan importante como el movimiento en sí. Una señal de que podrían producirse nuevos aumentos elevaría la presión sobre los activos considerados de riesgo.
En Japón, una nueva suba de tasas acompañada por una apreciación del yen podría reactivar el denominado carry trade y generar nuevas ventas.
En el corto plazo, además, los US$77.000 aparecen como una zona de referencia para Bitcoin, mientras que una eventual recuperación hacia los US$80.000-US$82.000 encontraría una resistencia relevante.
La incógnita es si Bitcoin podrá absorber el endurecimiento de las condiciones monetarias o si la combinación de tasas, liquidez y regulación provocará una nueva corrección.
